¿Quiénes son?... ¿qué pretenden?... ¿acaso deliran?... ¿El Coloquio de qué?- se aventuraba a preguntar el menos audaz. El tiempo pasa mientras las dudas se esclarecen y la tertulia se mantiene heroica, dispuesta a disipar las dudas de siempre, las eternas, aunque también las actuales las que nos sacuden las costillas a diario.
Muy sencillo. El Coloquio de los Perros es un foro, un lugar de encuentro donde poder escuchar, opinar y aprender. Un lugar donde se comparte el vino y se saborean las palabras.
Y es que, desde principios del XXI, un racimo de románticos se propuso sacudirse el polvo de la desidia y crear un colectivo abierto y plural que recogiese las inquietudes que les unían. Una excelente fórmula en estos tiempos de bostezos, televisivamente televisivos, es combatir la inercia y la apatía con el dialogo, desde este nuestro, -su-, coloquio.
El Coloquio ha sido fiel a sus orígenes. Despejando la incógnita de ecuaciones tan complejas como lo fueron en su día, (lo siguen siendo a día de hoy), la Constitución Europea o de manera mucho más local la problemática sanitaria de nuestra ciudad. Los Coloquios son tertulias para conocer y conversar sobre temas de actualidad o que nos interesen.
Las estaciones reciben El Ladrío, vehículo escrito de expresión del colectivo. Publicación abierta en la que, entre los versos de un tal Pierrot y un cómic de maneras afiladas, se desdibujan las emociones de algunos de nosotros, de algunos de ustedes.
El Certamen de Relato Corto, en el que año a año van llegando relatos de todo el mundo pone de manifiesto el acierto de la iniciativa, la victoria de la apuesta por la imaginación, la creatividad y la cultura.
Las noches más sensuales de agosto beben cerveza helada en nuestra Cata de Cerveza. Los cofrades de siempre, los nuevos, disfrutando de una cebada llena de risa y buen ambiente hacen palidecer de envidia el circo de la costa más cristalina.
Pero... el vino es nuestra cultura, propuesta de la Cata de Vino acompañada de los humoristas más ácidos hacen exquisita una de las noches de Montilla. Lucida ebriedad para saber de donde venimos.
¿El Coloquio? - preguntaron.
Les esperamos.